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Monasterio Santa Clara

Sor María Susana Lourdes, abadesa del Monasterio de Santa Clara de Daule dice que ser monja del Claustro de Santa Clara es llevar la vida evangélica abrazada por nuestra madre Santa Clara, siguiendo el ejemplo de nuestro padre San Francisco.

Durante el periodo de Cuaresma, las religiosas del monasterio de Santa Clara dedican largas horas de trabajo en la confección de los cirios pascuales y en la producción de las hostias, las que se incrementan durante la Semana Santa.

A fin de año, la actividad de las religiosas es otra. El olor del dulce de la festividad navideña invade la pequeña panadería que la comunidad posee en el monasterio ubicado a tres kilómetros de Daule. Las religiosas dedican en estos días más tiempo a la elaboración del pan de Pascua, un producto cuya preparación la hacen manualmente y con ingredientes diferentes.

“El secreto está en el preparado”, destaca la hermana Leticia, quien todos los días interviene en la confección de este dulce.

La jornada empieza después de la oración y el desayuno. Primero elaboran y ponen a hornear los panes que se distribuyen en las panaderías y conventos de los cantones y recintos cercanos a Daule. Posteriormente, las monjas empiezan a colocar la harina, manteca, mantequilla, esencia de vainilla, huevo y un preparado especial –hecho con licor (que puede ser brandy o vino), clavo de olor, esencia de vainilla y anís estrellado– en la batidora.

La mezcla dura media hora; luego empieza el corte de la masa y el relleno con frutas confitadas hechas con cáscaras de toronja, papaya y sandía con azúcar, higos y pasas. Después de ponerlos en un molde, deben esperar entre tres y cuatro horas para que la masa leude, se esparza sobre el papel para luego ingresarlo al horno donde permanece más de una hora. Con una sola máquina para hornear, la producción de estos panes es limitada. Las religiosas trabajan con el pedido de empresas y negocios y no para vender en tiendas o supermercados.

El pan de una libra tiene un costo de $ 1,50 y el de 2 libras $ 2,50. “En estos días el trabajo es fuerte”, destaca la hermana Susana Lourdes, abadesa del monasterio. A diario producen entre 40 y 80 panes, dependiendo de los pedidos que tengan. Las fundas con las que envuelven el dulce navideño tienen la leyenda que indica: Pan de Pascua con sabor a cielo.

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