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Una tradición perdida

El río Daule ha sido fuente de mitos y leyendas a través del tiempo y ha sido el escenario de la historia de sus habitantes, sus costumbres y tradiciones (en su mayoría ya perdidas) nos cuentan y narran sobre la vida cotidiana vivida en ese entonces. Una de las tradiciones ya perdidas a lo largo del tiempo es el comercio fluvial, que en sus inicios fue de gran importancia proveyendo de riquezas al cantón.

Hasta hace dos décadas atrás en la temporada de invierno se podían encontrar las denominadas balsas, cuya función principal se basaba el comercio fluvial, se acercaban a las casas ya sean para un intercambio de productos o a su vez para la venta de productos específicos.

Los intercambios variaban desde las aves de corral como gallinas, patos o pavos, los peces como tilapias de rio, camarones, etc. Hasta racimas de verdes o guineos, frutas, hortalizas, y unas que otras artesanías y productos necesarios para el hogar (de ese entonces). Sin duda alguna era una grata experiencia encontrarse con este tipo de tradiciones e intercambiar productos típicos de cada lugar del que habían visitado, no obstante, esta tradición fue disminuyendo e incluso desapareció.

Actualmente en los afluentes del río Daule no existe tal comercio y solo quedan en las memorias de nuestros padres y abuelos sobre cómo era en tiempo pasado la comercialización antes de la modernización.Un nuevo proyecto ha revivido esta tradición, por lo menos para que los niños de hoy en día conozcan sobre el pasado de nuestro pueblo. La embarcación fue construida por iniciativa del colegio Alemán Humboldt y la Fundación Garza Roja, con el apoyo de Astinave EP, Armada Nacional y Municipio de Guayaquil, como un aporte histórico, cultural y científico.

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